VADEMECUM DEL TURISTA RESPONSABLE

Viajar es algo más que desplazarse; viajar implica abrir nuestra mente hacia las diferencias culturales y religiosas, evitando imponer nuestro modelo cultural o doblegar la realidad a nuestra visión del mundo.

Viajar es ejercitar la tolerancia y el diálogo, ser conscientes de las diversidades y recordar que somos acogidos en la tierra de otros y que cada paso deja una huella.

Como viajero tienes un papel importante y tu aportación es necesaria para que cada viaje sea lo más sostenible posible. Quisiéramos que esta información no sea para ti una lista de normas que deberás seguir, sino unas sugerencias para acercarnos a otra forma de descubrir el mundo y los seres que lo habitan, respetándolos.

Busca la mayor cantidad de información posible sobre el país que vas a visitar: historia, cultura, economía, naturaleza, religión, etc., e incluso alguna expresión amable en el idioma local.

En muchos casos vas a conocer una cultura diferente. Intenta adaptarte a las costumbres locales, sin imponer tus hábitos y estilos de vida.

Aunque hayas pagado por tus vacaciones, respeta las normas del lugar: no te empeñes en obtener privilegios y tratos de favor, y no adoptes comportamientos ofensivos o altaneros. Infórmate sobre la práctica local de dejar propinas y abstente de dar limosnas. Las limosnas desvirtúan el valor de ganar dinero y crean una percepción errónea de la relación con el viajero.

Lleva ropa adecuada y no demasiado llamativa, sobre todo en los lugares de culto. No ostentes riqueza y lujo que estén en contraste con el nivel de vida local.

Llévate a casa recuerdos de artesanía local y ayudarás a aumentar los beneficios económicos de la población del país visitado. Infórmate sobre la práctica y los límites del regateo. Regatear es posible y forma parte de muchas culturas, por lo que cuando lo hagas no olvides hacerlo con respeto y lealtad.

En el camino deja sólo tus huellas y no otras marcas de tu paso: no dejes basura ni desperdicios. No a los graffiti, no pintes o marques con tu nombre monumentos de gran valor histórico o cortezas de árboles centenarios. No te lleves “souvenirs” de los espacios naturales o arqueológicos. No compres productos hechos con animales en peligro de extinción (marfil, pieles). Evita las actividades turísticas que utilizan animales que son maltratados para dichos fines.

En los espacios naturales, y sobre todo en áreas protegidas, intenta siempre seguir los senderos, no molestes a las plantas ni a los animales, ni dañes los ambientes en los que viven. Visita las áreas protegidas en grupos pequeños y acompañado por un guía experto, mejor si es local.

Cierra el grifo, apaga el aire acondicionado y las luces cuando salgas del alojamiento. Así ayudas a no desperdiciar agua y energía, recursos valiosísimos para todo el planeta. Reutiliza las toallas de baño, no son de un solo uso; los productos químicos que se utilizan para lavar este tipo de prendas son altamente contaminantes.

Las personas no son parte del paisaje. Pídeles permiso antes de hacerles fotos.

Antes de realizar un viaje al extranjero, se recomienda registrar tus datos en el Registro de Viajeros informático de la página web del Ministerio de Asuntos Exteriores, para facilitar la atención en eventuales situaciones de emergencia o necesidad.

 

 



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